Lo peor de las televisiones es que siempre tienen que negociar el contrato. Cuando las negociaciones del contrato no llegan a buen puerto lo único que obtenemos es una operación frustrada en la que no se llega a ningún sitio, por lo que al final ni la televisión emite lo que quería emitir ni el programa en cuestión -o evento- recibe el dinero acordado.
En este sentido, podemos decir que ambas partes son perdedoras, pero hay un tercer implicado que también pierde algo: el espectador. Sin duda, el espectador es el que más pierde, ya que es el que no consigue ver lo que quería ver.
Por desacuerdos entre ambas partes, la Liga BBVA, la mejor liga de fútbol del mundo, no será emitida, al menos de momento, en abierto. La primera jornada no se podrá ver a no ser que tengamos algún canal de pago que nos lo permita, así que tendremos que contratarlo para verlo.
Parece ser que para la segunda jornada todo esto habrá acabado, así que no deberíamos tener problemas para ver los siguientes partidos. Las cadenas televisivas van a perder mucha audiencia con esta falta de acuerdo.




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