
Esa es la pregunta que me he hecho al leer la noticia publicada en elmundo.es, en el que afirman que mas de medio millón de telespectadores están enganchados cada noche a uno de estos programas. Estos programas suelen emitirse bien entrada la noche, pero algunas cadenas como Lasexta, emite este tipo de programa por la mañana.
‘Noche de suerte’ de Telecinco con 237.000 televidentes, y una cuota de pantalla del 12,7% fue el de mayor audiencia. Le siguen ‘Supernova’ (82.000) y ‘Adivina quien gana’(62.000), en Antena 3; ‘Marca y gana’ (56.000) en Cuatro; y ‘Ganas de ganar’ (26.000) y ‘Despierta y gana’ (20.000), en La Sexta.
En estos programas, ponen preguntas elementales que sabe hasta un niño de 8 años, y el “concursante” que sepa y tenga la suerte de salir en antena se lleva el premio, normalmente cantidades de dinero que rondan entre los 100 y los 1000 euros.
La cuestión es que tu llamas para participar a uno de esos teléfonos 905, que cada llamada suele salir por 1,10, y ohhh!!! que sorpresa me han cogido el teléfono, pero enseguida sale una “señorita” diciéndote que todas las lineas están ocupadas…, cuelgas y vuelves a llamar… y pasa lo mismo… ya te has gastado 2,20 por “hablar” con una “asistente virtual”.
Según elmundo.es las Organizaciones de Consumidores como Ocu Y Uce han denunciado reiteradas veces esa práctica. La Secretaria de Estado de Telecomunicaciones y Sociedad de la Información (Setsi) trabaja desde hace un año, y tiene previsto aprobar en fechas próximas, en una nueva regulación del 905.
“Tratamos de aplicar un código de conducta a este tipo de prefijos que ahora no tienen ningún control”, explica un portavoz de Setsi, que informa de que entre un 10 y un 15% de las reclamaciones de telefonía fija y móvil que reciben se refieren a los 905.
“Son -afirma- denuncias por sobrefacturación, de usuarios que niegan haber hecho las llamadas que reflejan las facturas”. Con el nuevo código de conducta se pretende que el usuario tenga una mayor información, mecanismos de defensa frente a posibles fraudes, el cierre del número o el derecho a no pagar la parte de la factura con la que no esté de acuerdo, sin que por ello se le corte el servicio.
En este negocio intervienen tres actores, explica Alejandro Perales: el operador de conexión (la compañía telefónica), el arrendador del contrato del 905 y los proveedores de contenidos. En algunos casos los dos últimos coinciden en las cadenas de televisión, las que más beneficios obtienen.
Un negocio que “funciona de una manera espectacular a nivel económico”, asegura a el presidente de Corporación Multimedia, Eduardo García Matilla, aunque “peligroso, porque degrada la imagen de las cadenas generalistas”.



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